TOKIO, 26 de agosto — Yayoi Kusama, la artista japonesa que convirtió los lunares, las redes infinitas y las instalaciones de espejos en una de las imágenes más reconocibles del arte contemporáneo, murió el 14 de agosto en un hospital, informó el miércoles la galería David Zwirner. Tenía 97 años. La causa de muerte fue un fallo multiorgánico.
Nacida en 1929 en Matsumoto, prefectura de Nagano, Kusama comenzó a desarrollar desde muy joven un lenguaje artístico vinculado con las formas repetitivas y sus propias experiencias perceptivas. En 1948 ingresó en la Escuela Municipal de Artes y Artesanías de Kioto, donde estudió Nihonga, aunque posteriormente cuestionó la rigidez de la formación artística tradicional japonesa.
En 1957 dejó Japón y se trasladó a Estados Unidos, primero a Seattle y posteriormente a Nueva York. Allí entró en contacto con destacados representantes de la vanguardia artística estadounidense y desarrolló una producción que abarcó pintura, escultura, instalaciones y performances. Donald Judd, Eva Hesse y Joseph Cornell estuvieron entre los artistas vinculados a su trayectoria durante esos años.
Su trabajo comenzó a adquirir una identidad propia mediante grandes superficies cubiertas por redes y lunares. Kusama denominó "redes infinitas" a algunas de estas obras, inspiradas, según explicó, en las imágenes que experimentaba durante sus alucinaciones.
En 1966 participó por primera vez en la Bienal de Venecia con "Jardín de Narciso", una instalación formada por cientos de esferas espejadas. La obra se convirtió en uno de los trabajos más conocidos de su carrera y en una referencia de su crítica a la comercialización del arte.
Durante la década de 1960 también organizó performances y happenings en Nueva York, algunos de ellos vinculados a protestas contra la Guerra de Vietnam. Sus intervenciones incorporaron desnudez, pintura corporal y lunares, desafiando las convenciones sociales y artísticas de la época.
Kusama regresó a Japón en 1973 y continuó produciendo arte y literatura. Desde entonces residió por elección propia en un hospital psiquiátrico de Tokio, mientras mantenía su estudio cerca de la institución y desarrollaba una producción artística que se prolongaría durante décadas.
Su reconocimiento internacional se consolidó especialmente desde finales de la década de 1980 y durante los años 1990. En 1993 representó a Japón en la Bienal de Venecia y posteriormente sus obras fueron presentadas en importantes museos de Europa, Estados Unidos, Japón y otros países.
El Tate Modern de Londres, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Walker Art Center, el Museo Stedelijk de Ámsterdam, el Centre Pompidou de París y el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio figuran entre las instituciones que albergaron sus obras.
En 2006 recibió el Praemium Imperiale y se convirtió en la primera mujer japonesa en obtener ese reconocimiento. Su obra también alcanzó cifras millonarias en el mercado internacional: en 2008, una pintura de su serie "Redes Infinitas", realizada en 1959 y perteneciente anteriormente a Donald Judd, fue vendida por 5,1 millones de dólares en Christie's de Nueva York.
La influencia de Kusama trascendió el circuito de las galerías y museos. Su particular universo visual se extendió a la cultura popular, la música, el diseño y la arquitectura.
Con una carrera construida alrededor de la repetición, los espejos, los lunares y la idea del infinito, Kusama dejó una obra que convirtió experiencias personales y obsesiones visuales en un lenguaje reconocido en todo el mundo.
El homenaje del Artists Hub Buenos Aires.

